Valladolid y Villarreal se mantienen a raya.

Para el Villarreal ganar era lo único que le valía en Pucela. Para el Valladolid una victoria le supondría tomar distancia con el descenso. Ni las virtudes ni los defectos de unos y otros desequilibraron un partido en el que ambos conjuntos tuvieron sus momentos y no les alcanzó para pasar del empate, celebrado más por el conjunto de Sergio González que mantiene a raya al Villarreal más poderoso en las nóminas que en los hechos. Bloqueado mentalmente, el grupo de Calleja conservó en Zorrilla su portería a cero y le faltó concreción en la contraria en la que Masip tuvo más protagonismo que su colega Asenjo que, al igual que todo su equipo, también da muestras de la tensión que viven los castellonenses que solo han sumado seis empates en los últimos diez partidos. Punto a punto no le alcanza al Villarreal para salir del pozo.

Al primer minuto Hervías puso a prueba a Asenjo, mostrando sus intenciones el Valladolid, ambicioso en el inicio, que posteriormente tuvo una inmejorable oportunidad abortada por Bonera bajo los palos tras disparo de Nacho. Contestó el Villarreal con un arranque de Pedraza que sirvió para Ekambi encontrándose el camerunés con Masip que achicó los espacios en su salida.

El partido tenía ritmo, más intenso el Valladolid ante un Villarreal que intentaba atemperar los ánimos pucelanos a través del esférico, acelerando en ataque por el costado izquierdo por el que percutía Pedraza, visible el cordobés con el cambio de sistema en el regreso de Calleja que apuesta por una defensa de tres centrales que no termina de conceder ocasiones. Asenjo tiene que extremar la vigilancia a los contrarios y a sus propios defensores. Esta vez fue Pedraza el que a punto estuvo de batir a su portero en el intento de despeje a un remate inocuo de Sergi Guardiola.

Tras frenar el ímpetu local, el Villarreal dio un paso adelante asomándose al área de Masip. No se amedrantaba el Valladolid que con centros laterales obligaba a Asenjo.

El partido estaba en el aire. Atacaba el Valladolid y replicaba el Villarreal aprovechando la velocidad de Ekambi que en dos arrancadas puso de los nervios a Pucela que se alivió con una gran parada de Masip tras un disparo a quemarropa de Pedraza tras una gran acción combinativa amarilla. Lo que no conseguía con el juego lo alcanzaba con las acciones a balón parado el Valladolid, suficiente argumento para hacer dudar al Villarreal que vive en un estado de ansiedad permanente.

No se conformaba el equipo de Calleja con el empate, decidido tras el descanso a decantar el choque, empujando poco a poco al Valladolid a replegarse en torno a Masip y envidar con los contragolpes. El paso de los minutos beneficiaba al conjunto de Sergi González, menos necesitado que los castellonenses. A falta de veinte minutos para la conclusión, Calleja decidió apostar por todo, entrando Bacca por Fornals, pasando a jugar con tres delanteros. No fue la solución para el Villarreal, como tampoco el ingreso de Chukwueze, perdiendo el control del centro del campo lo que derivó en un partido de ida y vuelta en el que el Valladolid se encontraba mejor dispuesto. La tensión amarilla se ve reflejada en Asenjo que no acertó a blocar un disparo lejano y centrado de Verde sin aparente peligro. El Valladolid terminó mejor el encuentro y, al menos, sumó un punto que le sirve. No al Villarreal.

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