El Real Madrid cede el segundo puesto tras chocar de nuevo contra el muro de Moscú.

El duelo entre los dos mejores ataques de la Euroliga se convirtió en un pulso bravo y enérgico resuelto sobre el alambre y con polémica. El triple de Carroll que buscaba forzar la prórroga a falta de seis segundos chocó con la mano de Clyburn y el balón no llegó al aro. Los árbitros no decretaron personal. El CSKA se llevó la contienda ante el Madrid, empató con los blancos a 17 victorias y les arrebató de paso el segundo puesto de la clasificación. Con De Colo y Hackett como artilleros y el rebote ofensivo como filón (16-6), los de Itoudis superaron al campeón, aplicado pero inconstante. El acierto de Randolph (20 puntos), la intensidad de Campazzo (ocho puntos, cinco asistencias y tres robos) y la polivalencia de Ayón (11 puntos, seis rebotes y seis asistencias) no bastaron a los de Laso para tomar una pista en la que no ganan desde diciembre de 2008. Fue la décima derrota de la temporada del Madrid en 43 encuentros, la quinta en Europa.

A una semana del comienzo de la Copa, el Madrid llegaba a Moscú con el cuerpo magullado y el alma en vilo. Sin Thompkins (con una lesión muscular en el bíceps femoral de la pierna izquierda, que le descarta para la cita copera) ni Llull (con problemas de aductores que le descabalgaron del duelo ante el Darussafaka y le tienen entre algodones). Con Prepelic tocado y Campazzo calibrando los minutos en pista para no colapsar. “Lo que no podemos es exprimir a Facu los 40 minutos porque él lo nota y eso repercute en su juego. El equipo debe tener mecanismos para suplir la ausencia de cualquier jugador”, explicó Laso en la víspera. “¿Fichajes? No nos planteamos fichar, hoy no. ¿Antes de la Copa? Tampoco. Confío en que Llull se recupere y tendremos 15 jugadores, con ese número vamos bien”, aclaró el técnico madridista, curado de espanto tras la plaga de bajas de la temporada pasada.

Mezclando los malabares en la gestión de recursos y la competitividad necesaria para pelear contra el rocoso CSKA, el Madrid se lanzó al Megasport Arena apretando la mandíbula. Primero atajaron los blancos el parcial de 7-0 del conjunto moscovita y le dieron la vuelta al marcador con siete puntos de Causeur, seis de Randolph y tres asistencias de Campazzo (17-20, m. 9). Aunque el CSKA mejoró los porcentajes de tiro de su rival y, con nueve puntos de De Colo, conservó la iniciativa al cierre del primer cuarto con un estrecho margen (22-20). Después, el Facu volvió a ajustar cuentas (26-26, m. 13) y se tomó su primer respiro mediado el segundo cuarto.

Repitió Laso el recurso de Prepelic como timón de repuesto y, esta vez, el Madrid no flaqueó en la sala de mandos. Sin Campazzo enfrente, Sergio Rodríguez sacó un dos más uno al esloveno y tanteó sus dudas a las primeras de cambio. Pero, en un alarde de firmeza en territorio comanche, Prepelic aguantó la embestida con personalidad y juego (ocho puntos al descanso). Una meritoria asistencia a Randolph y dos triples consecutivos encarrilaron su confianza y la de su equipo antes del viaje a vestuarios (32-40, m. 19). Solo el dominio del CSKA en el rebote (21-13) mitigó el estirón de un Madrid serio y aplicado, abrazado al ejemplo polivalente de Ayón (cuatro rebotes, cuatro asistencias y dos robos). En la primera mitad, los de Itoudis sumaban cinco pérdidas más que su rival y solo tres asistencias más que el pívot mexicano.

En la reanudación llegó el cuarto robo de Campazzo para consolidar su dominio y también su segunda falta para comprometer su continuidad. Mientras tanto, el CSKA se defendía con la sobresaliente producción de De Colo. Con solo tres fallos en el tiro, el francés alcanzó los 17 puntos y los rojos cazaron al Madrid (47-46, m. 25). Fue momentáneo. Un triple y un dos más uno de Randolph enderezaron de nuevo al campeón e inauguraron un vibrante intercambio de golpes. Los locales vivían del rebote; los visitantes, de su dinamismo ofensivo. Creció Hackett para respaldar a De Colo y su duelo con Campazzo subió de revoluciones hasta una doble técnica que llevó a los dos al banquillo para apagar el conato de incendio. Entonces, El Chacho reapareció eléctrico para otorgar la iniciativa al ejército rojo justo antes de la recta de meta (64-59, m. 29).

La conexión Prepelic-Ayón revitalizó de nuevo al Madrid y, con el esloveno al mando y un triple de Rudy, la contienda quedó abocada a un desenlace trepidante (68-68, m. 34). Hines y Higgins, clave en su reaparición, se encargaron de las últimas paladas de hormigón e intensidad ante las que se atascó el conjunto de Laso. El rebote ofensivo se convirtió en un filón inagotable para el CSKA (74-68, m. 36). Pero, en el momento más crítico, se agigantó la figura de Randolph para liderar un parcial de 3-9 que no fue mayor porque una personal en ataque de Tavares, su quinta falta, anuló un triple crucial de Campazzo que devolvía la ventaja al Madrid. Desde la defensa, Ayón se ganó otra opción que se salió tras rodear el aro. Clyburn, que había tocado la red en la acción previa, subió la renta desde el tiro libre (79-76, a 33s del final). Anotó de nuevo Ayón gastando solo cinco segundos. Hackett no falló en el 4,60 (81-78). Y, con 17s por delante, el ataque madridista desembocó en un triple de Carroll que, punteado en falta por Clyburn, no tocó ni el aro. Perdió el Madrid el partido y, momentáneamente, la segunda plaza.

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