Antichavistas piden a Uruguay ayuda para irse.

El encargado de Negocios uruguayo en Venezuela, José Luis Remedi, se reunió el jueves por la tarde durante tres horas con el diputado venezolano, Williams Dávila, integrante de la Comisión de Política Exterior de la Asamblea Nacional Venezolana y presidente de la Comisión de Fronteras, quien le pidió que el gobierno del presidente Tabaré Vázquez ayude a facilitar la salida de personas que quieren dejar el país caribeño abaratando trámites porque muchos de quienes desean emigrar tienen serios problemas económicos.

La reunión se realizó en la embajada uruguaya ubicada en el este de Caracas. Antes Remedi había mantenido otra reunión con integrantes de la Asamblea Nacional. Dávila dijo a El País que Remedi “es una persona muy amplia, muy progresista, que conoce la realidad, un amigo de la causa”. “Se va gente que nunca pensó en irse, que no tiene para una maleta”, dijo Dávila

Remedi, un diplomático de larga carrera, había generado molestia hace algunas semanas en el chavismo por tener contactos con la Asamblea Nacional, en la cual hay mayoría de quienes reconocen a Juan Guaidó como presidente. Esto motivó incluso que fuese convocado a Montevideo por el canciller Rodolfo Nin Novoa. Como Uruguay reconoce como presidente de Venezuela a Nicolás Maduro, Remedi debió concurrir a su asunción el pasado 10 de enero. Uruguay no tiene un embajador en Caracas desde que dejó el cargo Óscar Ramos.

Dávila fue gobernador del occidental estado de Mérida y es un importante dirigente del partido Acción Democrática. Este partido es el de Carlos Andrés Pérez, el presidente que en 1976 decidió romper relaciones diplomáticas con la dictadura uruguaya. La decisión se tomó luego de que las fuerzas represivas uruguayas violaran la embajada venezolana en Montevideo y sacaran por la fuerza a la militante de izquierda Elena Quinteros, quien nunca volvió a aparecer. Dávila recuerda el episodio y por eso considera que Uruguay ahora no actúa con reciprocidad. Si bien reconoce como un paso positivo que Uruguay se haya plegado el jueves al llamado a elecciones en su país, considera que la declaración del denominado Grupo Internacional de Contacto es insuficiente. “Acá hay una hoja de ruta trazada por el presidente Guaidó. La declaración no lo reconoce a Guaidó, no es contundente y es ambigua. En Venezuela hay una catástrofe, no es un problema técnico sino político y moral”, sostuvo.

Otro integrante de la Comisión de Política Exterior, Carlos Valero, del partido Un Nuevo Tiempo, consideró que “la declaración no le sirve a nadie”. “Es muy ambigua, fuera de tiempo. Hubiésemos esperado mucha más firmeza y que se reconociera lo crítico de la situación. Plantear ser neutral es un apoyo indirecto al régimen de Maduro”, consideró.

Tanto Valero como Dávila dijeron que la postura de la oposición es esperar que Maduro permita el ingreso de la ayuda humanitaria. La política de Maduro, hasta el momento, es “criminal, irracional, irresponsable, está saboteando el ingreso de la ayuda”, dijo Valero. Dávila agregó que hay 300.000 personas en situación muy vulnerable en riesgo de desnutrición y con problemas de salud por no acceder a medicamentos. “Esto lo va a acorralar más a Maduro. Tenemos confianza de que van a permitir el ingreso. Si no lo hacen, en una segunda etapa vamos a presionar como pueblo”, dijo Dávila.

Según el Departamento de Estado de Estados Unidos, casi el 90% de los hospitales venezolanos han informado que los afecta el faltante de medicamentos y casi el 70% indicaron que sufren cortes de energía y de agua con frecuencia. La mayoría de los casi 17.000 casos de sarampión registrados en la región han tenido origen en los brotes en Venezuela, como resultado de la interrupción del sistema de vacunación infantil, según información que divulgó ayer el departamento a los medios de comunicación en Washington.

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