Alemania es la primera víctima de la guerra comercial Trump-China.

Los temores de que Alemania pueda verse arrastrada a la recesión a causa de la guerra comercial entre Estados Unidos y China se avivaron esta semana por datos que muestran que la producción en la potencia manufacturera de Europa se desplomó en junio.

La producción industrial cayó más de 5% en comparación con el año anterior, un desempeño que sugiere que la mayor economía de Europa podría haberse contraído en el segundo trimestre.

“Caracterizaríamos el informe de la producción industrial como devastador, sin un lado positivo”, escribieron economistas del banco holandés ING. “Deberíamos prepararnos para una contracción en la economía alemana”.

Alemania depende en gran medida de los exportadores que venden una cantidad desproporcionada de bienes a China y Estados Unidos, que están enganchados en una amarga guerra comercial. Las mediocres ventas globales de automóviles también han perjudicado a las automotrices del país. Los temores de un brexit caótico también están afectando.

 El comercio mundial más débil, una industria automotriz global en dificultades , el brexit y los problemas económicos de China se aproximan bastante a una tormenta perfecta para Alemania”, dijo Kit Juckes, estratega de Societe Generale.

Alemania no es la única víctima de la tormenta

El mes pasado, el Fondo Monetario Internacional (FMI) redujo su pronóstico de crecimiento mundial para este año y el próximo, citando el impacto de los conflictos comerciales. Si la disputa entre Estados Unidos y China se intensifica, el crecimiento global en 2020 se reduciría en medio punto porcentual, advirtió.

Ahora, los bancos centrales de todo el mundo están apresurándose para adelantarse a la tormenta.

La Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos redujo las tasas la semana pasada por primera vez en 11 años, y el Banco Central Europeo (BCE) ha insinuado que liberará más estímulos. El miércoles, el Banco de la Reserva de India anunció su cuarto recorte de tasas consecutivas. Eso coincidió con una sorpresiva reducción de la tasa de interés por parte del banco central de Tailandia y un recorte mayor al esperado del Banco de la Reserva de Nueva Zelanda.

Los acontecimientos recientes han puesto nerviosos a los inversores y podrían desencadenar nuevas acciones por parte de los banqueros centrales.

El presidente estadounidense, Donald Trump, intensificó la guerra comercial la semana pasada al anunciar que Estados Unidos gravaría casi todas las exportaciones chinas a partir de septiembre.

Luego, Estados Unidos calificó a China de “manipulador de divisas” después de que Beijing permitiera que el yuan se debilitara. Eso provocó temores de una guerra de divisas que dispararía la inflación y provocaría que los precios de los activos cayeran en picada.

Los analistas de Capital Economics dijeron que es probable que la guerra comercial entre Estados Unidos y China se intensifique aún más debido a que el presidente chino, Xi Jinping, no cederá ante las demandas estadounidenses y cambiará sus políticas industriales.

“Como tal, esperamos que los aranceles sigan adelante y, aún más, que sean aumentados, al 25% sobre todas las importaciones de bienes chinos a Estados Unidos, en poco tiempo”, escribieron los analistas en una nota de investigación.

En Alemania, donde el crecimiento en el primer trimestre fue del 0.4%, es probable que la situación empeore antes de mejorar. De acuerdo con Capital Economics, las encuestas de negocios apuntan a un mayor deterioro en la manufactura alemana en julio.

El Ifo Intitute de Alemania también ha encontrado evidencia de trauma. Su última encuesta de negocios muestra que las expectativas de producción están en su nivel más bajo desde finales de 2012, cuando Europa todavía estaba lidiando con su crisis de deuda.

“Cada vez más compañías anuncian que tienen la intención de recortar su producción en el próximo trimestre”, dijo Ifo el miércoles, y agregó que “no se vislumbra el fin de la recesión en la industria alemana”.

Commerzbank, el segundo banco más grande del país, dijo el miércoles que había duplicado la cantidad de dinero reservada en el segundo trimestre para compensar los préstamos que no serán pagados.

También advirtió que su objetivo de ganancias para 2019 sería más difícil de alcanzar debido a un “empeoramiento notable de la situación macroeconómica” y la “situación geopolítica cada vez más incierta”.

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